Bueno, después de unas cuantas semanas de vacaciones, aquí estamos otra vez. La señora Minerva y yo estamos de acuerdo en retomar nuestra relación a partir del punto donde lo dejamos. A decir verdad, yo estaba convencido de que ella ya me habría olvidado después de tantos días. Me sorprendió muy gratamente volver en setiembre y encontrarme mensajes suyos mostrando interés por mi paradero.
Después de hablar unos días y aclarar que yo sigo queriendo ser suyo y Ella sigue interesada en tenerme, hemos firmado un contrato por el que yo paso a ser de su propiedad y me comprometo a adorarla y servirla como se merece. Por fin. Espero no defraudarla y ser uno de los mejores sumisos que haya tenido hasta la fecha. Por mi parte, me siento muy a gusto con Ella, porque tiene claro lo que quiere y porque es muy atenta y comprensiva conmigo. Siento que puedo entregarme a Ella sin miedo ni reservas. Una de las cosas que más me gustaría es ir conociéndola poco a poco, aprender qué cosas le gustan para saber cómo gustarle o hacerla sonreír, amoldarme a sus necesidades y que Ella sienta que yo soy verdaderamente suyo y que puede contar conmigo para lo que quiera.
martes, 15 de septiembre de 2009
martes, 28 de julio de 2009
FemDom Art
Una Ama y dos sumisos
Se trata de una fantasía muy habitual dentro del imaginario BDSM. Una Ama con dos sumisos parece irradiar un gran poder y ejercer una dominación incontestable sobre sus sumisos. Los sumisos, por su parte, se enfrentan a una situación bastante incómoda, una situación que sólo pueden superar si son verdaderamente sumisos y tienen verdadera devoción por su Ama. A nadie le gusta que la persona amada quiera también a otro, pero un sumiso que de verdad esté dispuesto a servir a su Ama, aceptará la situación con estoicismo, respetará las preferencias de su Ama y seguirá trabajando para satisfacerla.
Sin embargo, de la fantasía a la realidad hay un abismo. La mayoría de mujeres dominantes quieren tener solamente un sumiso y sólo uno. Las mujeres buscan sobre todo una complicidad, una conexión especial con su sumiso, y esta conexión difícilmente se produce cuando Ella tiene que estar diversificando su atención sobre dos sumisos. De manera que sí, la fantasía de que tu Ama tenga a otro sumiso está muy bien, pero la realidad es mucho más decepcionante: cuando Ella tiene a otro, lo más probable es que uno de los dos sobre. Tal vez no hoy, ni mañana, ni pasado. Pero sí a medio o largo plazo.
Digo todo esto porque Lady Minerva tiene otro sumiso, y lo cierto es que a mí me desanima un poco. Según me ha contado Lady Minerva, con él tiene una relación más avanzada; él la llama por teléfono, se hace fotos para ella, etc. Yo, embargado por mi eterna inseguridad, ya me los imagino a los dos en una relación repleta de aparatos de alta tecnología: webcams, cámaras digitales de alta resolución, móviles con saldo infinito, carnets de cliente preferente en sexshops, mil cachivaches morbosos a más no poder, etc. Lady Minerva me dice que no me preocupe, que cuando sea suyo también llevaré collar y haré cosas parecidas para ella. Agradezco mucho sus palabras, pero no puedo evitar sentirme disminuido frente a la situación.
Saber que Ella tiene otro sumiso no es tan excitante como sugieren las fantasías clásicas del género, más que nada porque sabes que la situación es insostenible a largo plazo. Por mi parte, no me molestaría que Ella tuviese dos y hasta tres sumisos, como tampoco me molestaría que yo no fuese su favorito en un momento dado. Si se diera esta situación, yo no dejaría de serle fiel ni de sentirme suyo. El problema es que esto no es ninguna fantasía, es real como la vida misma, y cuando se da un caso de este tipo, a la larga Ella se acaba decantando por uno y sólo por uno.
Y esta mañana me flaquea el ánimo y creo que no superaré la prueba.
De todos modos, aprovecho que Lady Minerva está leyendo el blog para decirle que sigo sintiéndome suyo y que estoy dispuesto a hacer todo lo posible por satisfacerla. Y si a pesar de todo Ella decidiera prescindir de mí, lo aceptaría con deportividad y le daría las gracias por las conversaciones que hemos tenido, que para mí han sido muy reveladoras y gratificantes, y que seguro me servirán para tratar de serle más útil a la próxima mujer dominante que conozca.
Sin embargo, de la fantasía a la realidad hay un abismo. La mayoría de mujeres dominantes quieren tener solamente un sumiso y sólo uno. Las mujeres buscan sobre todo una complicidad, una conexión especial con su sumiso, y esta conexión difícilmente se produce cuando Ella tiene que estar diversificando su atención sobre dos sumisos. De manera que sí, la fantasía de que tu Ama tenga a otro sumiso está muy bien, pero la realidad es mucho más decepcionante: cuando Ella tiene a otro, lo más probable es que uno de los dos sobre. Tal vez no hoy, ni mañana, ni pasado. Pero sí a medio o largo plazo.
Digo todo esto porque Lady Minerva tiene otro sumiso, y lo cierto es que a mí me desanima un poco. Según me ha contado Lady Minerva, con él tiene una relación más avanzada; él la llama por teléfono, se hace fotos para ella, etc. Yo, embargado por mi eterna inseguridad, ya me los imagino a los dos en una relación repleta de aparatos de alta tecnología: webcams, cámaras digitales de alta resolución, móviles con saldo infinito, carnets de cliente preferente en sexshops, mil cachivaches morbosos a más no poder, etc. Lady Minerva me dice que no me preocupe, que cuando sea suyo también llevaré collar y haré cosas parecidas para ella. Agradezco mucho sus palabras, pero no puedo evitar sentirme disminuido frente a la situación.
Saber que Ella tiene otro sumiso no es tan excitante como sugieren las fantasías clásicas del género, más que nada porque sabes que la situación es insostenible a largo plazo. Por mi parte, no me molestaría que Ella tuviese dos y hasta tres sumisos, como tampoco me molestaría que yo no fuese su favorito en un momento dado. Si se diera esta situación, yo no dejaría de serle fiel ni de sentirme suyo. El problema es que esto no es ninguna fantasía, es real como la vida misma, y cuando se da un caso de este tipo, a la larga Ella se acaba decantando por uno y sólo por uno.
Y esta mañana me flaquea el ánimo y creo que no superaré la prueba.
De todos modos, aprovecho que Lady Minerva está leyendo el blog para decirle que sigo sintiéndome suyo y que estoy dispuesto a hacer todo lo posible por satisfacerla. Y si a pesar de todo Ella decidiera prescindir de mí, lo aceptaría con deportividad y le daría las gracias por las conversaciones que hemos tenido, que para mí han sido muy reveladoras y gratificantes, y que seguro me servirán para tratar de serle más útil a la próxima mujer dominante que conozca.
lunes, 27 de julio de 2009
Sobre Lady Minerva
Ayer Lady Minerva me dio permiso para tocarme y llegar hasta el final. La verdad es que es muy amable y comprensiva, y le estoy muy agradecido. Ahora me doy cuenta de que si yo fuese suyo, podría confiar en Ella al cien por cien, porque es muy sensible a las necesidades ajenas. A decir verdad, envidio un poco a su otro sumiso, porque pertenecer a una mujer como Ella tiene que ser un gran privilegio.
Me preocupa un poco que ayer, al estar con la líbido disparada, Ella me encontrara demasiado "dependiente" o pegadizo. No quisiera agobiarla por nada del mundo. Ella es muy amable y siempre me dice que no la agobio, pero prefiero ser precavido y no parecer demasiado dependiente o absorbente para no molestarla. Intuyo que para ella esto es, ante todo, un juego, y a mí me gustaría tomármelo de igual modo.
Desde aquí, aprovecho para decirle a Lady Minerva que me alegro de conocerla.
Me preocupa un poco que ayer, al estar con la líbido disparada, Ella me encontrara demasiado "dependiente" o pegadizo. No quisiera agobiarla por nada del mundo. Ella es muy amable y siempre me dice que no la agobio, pero prefiero ser precavido y no parecer demasiado dependiente o absorbente para no molestarla. Intuyo que para ella esto es, ante todo, un juego, y a mí me gustaría tomármelo de igual modo.
Desde aquí, aprovecho para decirle a Lady Minerva que me alegro de conocerla.
domingo, 26 de julio de 2009
Dudas sobre castidad
El otro día Lady Minerva me prohibió tocarme sin su permiso. De momento estoy respetando su prohibición y llevo 3 días sin hacerlo. No he podido pedirle permiso hasta ahora, porque este fin de semana no he coincidido con ella. Hoy me siento con más deseo que de costumbre y tengo más ganas de estar con ella. También me gustaría consultarle una duda sobre la castidad:
Después de 3 días de abstinencia, mi líbido está por las nubes y tengo muchas ganas de estar con Lady Minerva, de ser muy atento y servicial y de hacer todo lo que ella me diga. Pero, por otro lado, no sé si ella va a estar de humor para tenerme tan cerca. De modo que no sé si seguir haciendo como hasta ahora, manteniendo una distancia respetuosa, por miedo a molestarla, o si dejarme llevar por mis impulsos y entregarme más a ella.
Me gustaría saber la opinión de Lady Minerva sobre este asunto, porque es la primera vez que me mantengo casto por una mujer, y no sé si debo seguir comportándome como hasta ahora, o si puedo dejarme llevar por el deseo y ser más sumiso y cariñoso con Ella.
Continuará...
Después de 3 días de abstinencia, mi líbido está por las nubes y tengo muchas ganas de estar con Lady Minerva, de ser muy atento y servicial y de hacer todo lo que ella me diga. Pero, por otro lado, no sé si ella va a estar de humor para tenerme tan cerca. De modo que no sé si seguir haciendo como hasta ahora, manteniendo una distancia respetuosa, por miedo a molestarla, o si dejarme llevar por mis impulsos y entregarme más a ella.
Me gustaría saber la opinión de Lady Minerva sobre este asunto, porque es la primera vez que me mantengo casto por una mujer, y no sé si debo seguir comportándome como hasta ahora, o si puedo dejarme llevar por el deseo y ser más sumiso y cariñoso con Ella.
Continuará...
martes, 21 de julio de 2009
El sumiso y sus miedos
Aprovecho el estreno del blog para describir algunos de los miedos e inseguridades que padece el sumiso al principio de una relación con una mujer dominante.
Miedos de un sumiso al principio de una relación:
1. Que Ella te considere demasiado cursi o afectado. Nunca sabes lo que a ella le gusta o si estás metiendo la pata. A veces te muestras cariñoso y romántico y te preguntas si ella lo encontrará precipitado o fuera de lugar. Otras veces te muestras distante para no molestarla y te preguntas si te encontrará demasiado frío o insustancial.
2. Dar antes de que ella lo necesite. Relacionado con el punto anterior. Muchas veces el sumiso, en su afán de gustar a la Ama, se precipita en dar o en ser servicial antes de que Ella siquiera lo considere suyo. Con esto el sumiso sólo consigue irradiar una imagen de impaciencia y desesperación que a la Ama le puede resultar muy poco atractiva. Por suerte, siempre que le cuento mis dudas ella me anima y me hace ver que no debo ser tan inseguro ni darle tantas vueltas a las cosas. Esto último también hace que aflore otra preocupación:
3. Al principio se sientan las bases de la relación y se perfilan los roles que adoptará cada miembro de la pareja. Por eso es importante vigilar lo que se hace y se dice al principio de una relación si uno quiere construir una relación equilibrada. Si, por ejemplo, al principio yo me muestro inseguro, diciéndole todo el rato: "Me abruma la responsabilidad de ser tuyo, no sé si lo haré bien" y ella adopta un rol protector diciéndome todo el rato: "No te preocupes, si estoy contigo es porque quiero estar contigo, no te rayes", es posible que estemos sentando un peligroso precedente y que la relación en el futuro se base sólo en mi inseguridad y en su protección. Por eso me parece necesario demostrar más seguridad, confiar más en Ella y hacerla sentir más segura respecto a mí, para que en el futuro la relación sea equilibrada y que los dos podamos apoyarnos el uno en el otro, es decir, que ella también pueda demostrar inseguridad y yo pueda apoyarla y hacerle saber que sigo siendo suyo y que puede confiar en mí.
4. Que Ella te considere poco atractivo físicamente. De este miedo se alimentan muchos clichés y lugares comunes del FemDom, como por ejemplo el de que la Ama ponga a dieta a su sumiso o lo mande al gimnasio para que él se ponga cachas por ella. O como por ejemplo que ella prefiera acostarse con un hombre más dotado (lo que en inglés llaman "Real Man") mientras su sumiso le sirve para otras cosas (tareas domésticas, chófer, confidente, etc.).
5. Miedo a dejarte llevar por la líbido masculina y por el aspecto visual de la sexualidad. De todos es sabido que los varones tenemos un mayor deseo sexual y que nuestra sexualidad está más centrada en el aspecto visual. Las mujeres tienen menor líbido y se centran más en el aspecto afectivo, auditivo, simbólico, etc. Por esa razón, cuando eres sumiso, tienes siempre miedo a dejarte llevar por tu sexualidad varonil y precipitarte, haciendo mención al aspecto visual de la sexualidad, por ejemplo diciendo: "Qué guapa eres", "Me encantan tus ojos" o preguntando: "¿Te gusta llevar zapatos de tacón?", "¿Usas braguitas o tangas?", etc. Estos comentarios, cuando se hacen fuera de lugar, porque ella aún no te tiene confianza o porque la sexualidad femenina tiene otro ritmo y otros procesos, puede llevar a que ella piense "Qué grosero". Al sumiso le preocupa mucho lo que piensa su Ama de él, de manera que siempre tiene que ir con cuidado de no dejarse llevar por los impulsos de la sexualidad masculina y tratar de acoplarse como sea al ritmo de la sexualidad femenina.
6. Miedo a enamorarte. Precisamente porque cuando te enamoras, empiezas a esperar más de la otra persona, empiezas a sufrir cuando ella pasa de ti. Es cierto que un sumiso enamorado de su Ama siempre la servirá mejor que si no está enamorado, pero si la Ama se cansa del sumiso enamorado, el sumiso lo va a pasar francamente mal.
Además de estos, hay otros miedos por los que pasa un sumiso cuando comienza a conocer a una mujer dominante. Trataré de describirlos más adelante, en futuras entradas del blog, a medida que se me vayan ocurriendo.
Me pregunto también qué miedos e inseguridades tendrán las Amas al principio de una relación de D/s.
Para terminar, diré que cada día confío más en Ella y que me gustaría mucho acompañarla y tratar de complacerla en todo.
Aprovecho el blog para saludarla desde aquí y decirle que me gustaría ser suyo y que me alegro de conocerla.
Miedos de un sumiso al principio de una relación:
1. Que Ella te considere demasiado cursi o afectado. Nunca sabes lo que a ella le gusta o si estás metiendo la pata. A veces te muestras cariñoso y romántico y te preguntas si ella lo encontrará precipitado o fuera de lugar. Otras veces te muestras distante para no molestarla y te preguntas si te encontrará demasiado frío o insustancial.
2. Dar antes de que ella lo necesite. Relacionado con el punto anterior. Muchas veces el sumiso, en su afán de gustar a la Ama, se precipita en dar o en ser servicial antes de que Ella siquiera lo considere suyo. Con esto el sumiso sólo consigue irradiar una imagen de impaciencia y desesperación que a la Ama le puede resultar muy poco atractiva. Por suerte, siempre que le cuento mis dudas ella me anima y me hace ver que no debo ser tan inseguro ni darle tantas vueltas a las cosas. Esto último también hace que aflore otra preocupación:
3. Al principio se sientan las bases de la relación y se perfilan los roles que adoptará cada miembro de la pareja. Por eso es importante vigilar lo que se hace y se dice al principio de una relación si uno quiere construir una relación equilibrada. Si, por ejemplo, al principio yo me muestro inseguro, diciéndole todo el rato: "Me abruma la responsabilidad de ser tuyo, no sé si lo haré bien" y ella adopta un rol protector diciéndome todo el rato: "No te preocupes, si estoy contigo es porque quiero estar contigo, no te rayes", es posible que estemos sentando un peligroso precedente y que la relación en el futuro se base sólo en mi inseguridad y en su protección. Por eso me parece necesario demostrar más seguridad, confiar más en Ella y hacerla sentir más segura respecto a mí, para que en el futuro la relación sea equilibrada y que los dos podamos apoyarnos el uno en el otro, es decir, que ella también pueda demostrar inseguridad y yo pueda apoyarla y hacerle saber que sigo siendo suyo y que puede confiar en mí.
4. Que Ella te considere poco atractivo físicamente. De este miedo se alimentan muchos clichés y lugares comunes del FemDom, como por ejemplo el de que la Ama ponga a dieta a su sumiso o lo mande al gimnasio para que él se ponga cachas por ella. O como por ejemplo que ella prefiera acostarse con un hombre más dotado (lo que en inglés llaman "Real Man") mientras su sumiso le sirve para otras cosas (tareas domésticas, chófer, confidente, etc.).
5. Miedo a dejarte llevar por la líbido masculina y por el aspecto visual de la sexualidad. De todos es sabido que los varones tenemos un mayor deseo sexual y que nuestra sexualidad está más centrada en el aspecto visual. Las mujeres tienen menor líbido y se centran más en el aspecto afectivo, auditivo, simbólico, etc. Por esa razón, cuando eres sumiso, tienes siempre miedo a dejarte llevar por tu sexualidad varonil y precipitarte, haciendo mención al aspecto visual de la sexualidad, por ejemplo diciendo: "Qué guapa eres", "Me encantan tus ojos" o preguntando: "¿Te gusta llevar zapatos de tacón?", "¿Usas braguitas o tangas?", etc. Estos comentarios, cuando se hacen fuera de lugar, porque ella aún no te tiene confianza o porque la sexualidad femenina tiene otro ritmo y otros procesos, puede llevar a que ella piense "Qué grosero". Al sumiso le preocupa mucho lo que piensa su Ama de él, de manera que siempre tiene que ir con cuidado de no dejarse llevar por los impulsos de la sexualidad masculina y tratar de acoplarse como sea al ritmo de la sexualidad femenina.
6. Miedo a enamorarte. Precisamente porque cuando te enamoras, empiezas a esperar más de la otra persona, empiezas a sufrir cuando ella pasa de ti. Es cierto que un sumiso enamorado de su Ama siempre la servirá mejor que si no está enamorado, pero si la Ama se cansa del sumiso enamorado, el sumiso lo va a pasar francamente mal.
Además de estos, hay otros miedos por los que pasa un sumiso cuando comienza a conocer a una mujer dominante. Trataré de describirlos más adelante, en futuras entradas del blog, a medida que se me vayan ocurriendo.
Me pregunto también qué miedos e inseguridades tendrán las Amas al principio de una relación de D/s.
Para terminar, diré que cada día confío más en Ella y que me gustaría mucho acompañarla y tratar de complacerla en todo.
Aprovecho el blog para saludarla desde aquí y decirle que me gustaría ser suyo y que me alegro de conocerla.
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